Lo peor: Me ha costado acostumbrarme a su mástil finito
Tengo esta guitarra desde hace varios años y, aunque me costó acostumbrarme a su mástil (venía de otro más gordo), cuanto más la tocó, me gusta más. La combinación de pastillas la hacen única y a su vez la vuelven versátil para multitud de estilos. Desde que la tengo, no he sentido la necesidad de cambiar de guitarra. Siento que me sobra calidad por todas partes...y parar el GAS no lo consigue cualquiera.
Por pedir, le pondría un poco más de cuerpo a sus maderas, para que tuviera más sustain. Pero estoy muy contento con ella.
También fue mi primera guitarra y, aunque ya no la conservo, aún guardo un grato recuerdo. Era realmente cómoda y sus pastillas humbucker evitaban los temidos acoples y ruidos de las gamas bajas. Es lo que se debería pedir a todo instrumento de iniciación: que te motive y te invite a continuar.