Ruso escribió:
Tolo, la guitarra de mis sueños. Para comprar una en Argentina tenes que vender un riñòn e hipotecar el otro.
Es una Gibson Les Paul Custom Shop, de una serie que hizo la marca a petición y bajo las prescripciones de un grupo de músicos centroeuropeos (se hicieron solo 50 unidades). Si no estoy equivocado, llegaron tres a España.

Verdaderamente es una gran guitarra, pero yo no vendería (ni hipotecaría) los riñones para conseguirla. Lo que sí tuve que hacer fue prostituirme en un foro privado de modelos brasileñas residentes en España (femeninas, aclaro) y tuve que hacer tríos (con dos brasileiras, aclaro también), casi diariamente durante todo un mes... Las unas comentaban con las otras y, con tanto "empoderamiento femenino" a mí me dejaron hecho una piltrafa: tuve que presentar varias demandas judiciales por incumplimiento contractual (porque en ocasiones venían de tres en tres y hasta de cinco en cinco, en contra de lo pactado), pero el juez desestimó enteramente mis peticiones admitiendo las suyas, que sustanciaban así: "Si este joven cobra una burrada, pues que rinda una burrada"... A la tercera o cuarta declaración de las afortunadas, el juez (no precisamente agraciado por la naturaleza) me había pillado una manía que se notaba desde la puerta de la Sala; pero bueno, ahí está la Gibson, descansando en el armario (donde antaño estuve yo, por las razones explicadas...),
Ruso escribió:
toques, la guitarra que toques siempre suena igual
Eso mismo me digo yo cada vez que pienso en comprarme otra guitarra, aunque me temo que esto mismo nos pasa a todos en alguna medida.
La principal diferencia está en qué siente uno cuando toca una u otra guitarra: tacto, resonancia, digitación, sustain... Yo, en cuanto toco diez minutos con ella, me encuentro muy cómodo tocando con cualquier guitarra, incluso con las más básicas; la Gibson LP, inconscientemente, me obliga a una especial digitación, más agresiva (fíjate en las frases que siguen a mi minuto 2:00), quizá más clásica en cuanto a la mano izquierda, probablemente por ese sustain prácticamente infinito (con overdrive no hay modo de que la guitarra deje de sonar).